Marcas de troncos

En todos los países productores de madera hay reglas y normas que exigen que se pongan marcas específicas en los extremos de los troncos legales. Las empresas que se ocupan de talar o comercializar troncos pueden poner otras marcas en los extremos de los troncos aparte de las exigidas por la normativa. Entender estas marcas y ser capaz de descifrarlas puede ser muy útil cuando se investigan actividades ilegales y se siguen cadenas de suministro.

Las marcas de los troncos pueden ser etiquetas, pintura o marcas con martillos forestales (en las que se prensan letras y números en la superficie de la madera con ayuda de un martillo especial). Generalmente las marcas indican el nombre o el número de licencia de la zona de aprovechamiento de la cual procede el tronco. Es posible que también indiquen, con un código, la ubicación específica de la concesión donde se taló el árbol. En algunos casos, es posible que también estén relacionadas con un árbol individual, cuyo tocón debe haberse etiquetado con el mismo código. Rara vez se incluye el nombre completo de la empresa, pero normalmente aparecen sus iniciales o un código. En las diferentes etapas del aprovechamiento, transporte y exportación, se ponen distintas marcas en los extremos de los troncos. Es posible que los troncos exportados lleven marcas o logotipos adicionales para identificar la empresa exportadora. Hay algunas marcas obligatorias que solo pueden añadir los funcionarios, pero a menudo se encomienda a las empresas esta responsabilidad, con comprobaciones ocasionales por parte de los funcionarios.

En el caso más simple, la falta de las marcas que se exigen puede demostrar que los troncos se aprovecharon ilegalmente. Pero lo más común es que las marcas de los troncos puedan usarse para rastrear la procedencia de los troncos hasta una ubicación donde ya se ha documentado de otra manera la tala ilegal. Las marcas de troncos falsas también pueden usarse para blanquear troncos ilegales. Pueden añadirse a los troncos desde el principio o pueden quitarse las marcas originales y sustituirse por otras. En 2013, en un puerto de la República Democrática del Congo, por ejemplo, Greenpeace fue testigo de cómo se cortaban los extremos de los troncos de un supuesto origen ilegal para pintarles marcas nuevas. Es posible que investigadores independientes saquen a la luz este tipo de prácticas, pero demostrar un fraude sistemático generalmente requiere un nivel de acceso a los troncos y a la documentación relacionada que solo es posible para vigilantes con un mandato oficial.