Cómo elaborar una tapadera

Cuando se intenta obtener información de empresas usando métodos encubiertos, la naturaleza de la tapadera debe decidirse de manera individual, dependiendo, entre otras cosas, de la naturaleza de la empresa y de la información clave que se busque. La tapadera más obvia consiste en hacerse pasar por un posible comprador, pero otra opción es la del investigador académico. La clara ventaja de la primera opción es que es más probable que las empresas nos dediquen parte de su tiempo si intuyen una posible venta. La desventaja es que es fácil que nos descubran (aunque quizás más como una persona que les hace perder el tiempo que como investigadores) si no usamos los datos y el lenguaje adecuados de la industria. Por el contrario, las empresas (especialmente las menos legítimas) es poco probable que dediquen su tiempo a un investigador académico. Pero, si lo hacen, este no tendrá que hacer ver que conoce bien la industria. Pueden plantearse preguntas obvias, incluso directas, hasta relacionadas con la legalidad y la corrupción. Además, es menos probable que el entrevistado exagere o mienta, como la haría si intentara impresionar a un posible comprador.

Una vez que se decide la tapadera adecuada, los investigadores deben llevar a cabo una investigación para garantizar que puedan sostenerla. Si se van a hacer pasar por compradores, por ejemplo, tendrán que conocer bien el tipo de productos que comprarían los clientes y las preguntas que sería razonable que plantearan sin levantar sospechas. A menudo, un investigador que se hacer pasar por comprador estará buscando información que normalmente no se pide (como datos del origen de la madera usada en un producto, incluyendo copias de la documentación, o la identidad de otros clientes) y deberá preparar justificaciones falsas específicas para estas preguntas como parte de la tapadera.

Los investigadores quizás también tengan que desarrollar su «identidad de pantalla» para poder explicar quiénes son a las empresas con las que establezcan contacto. Esto podría incluir obtener una dirección de correo electrónico específica para este propósito y quizás incluso crear un sitio web corporativo falso. Según cómo llegue a identificarse el objetivo, es posible que los investigadores también necesiten tener preparada una tapadera sobre cómo conocieron la empresa y obtuvieron los datos de contacto que usaron.