13. Mantener la motivación y mantenerse a salvo

Investigar de forma independiente la tala ilegal y rastrear madera a lo largo de cadenas de suministro puede resultar difícil y frustrante. En muchos casos, los investigadores también deben prepararse para frustraciones por la repercusión que ha tenido su información. La respuesta inmediata de las autoridades encargadas del cumplimiento de la ley puede que no cumpla las expectativas y también es posible que los procesamientos emprendidos tengan escasa influencia sobre los patrones comerciales generales. Es poco probable que un solo caso conforme al EUTR o la Ley Lacey provoquen un parón total de las actividades ilegales específicas del país de origen en cuestión y nunca se conseguirá que un único caso acabe con la tala ilegal de un país.

Para no perder la motivación es importante que los investigadores tengan unas expectativas realistas de lo que puede conseguirse. Sin embargo, también es importante recordar que las pruebas independientes pueden ser muy poderosas y que cada caso individual contribuye a forjar uno mucho mayor.

En el pasado algunos casos investigados por ONG han tenido repercusiones espectaculares, incluso sobre el nivel real de la tala ilegal. En 2005 una denuncia pública de la tala ilegal de merbau de Indonesia y su comercialización internacional asociada[1], por ejemplo, tuvo como consecuencia una operación de ejecución de la ley a la que, a su vez, se le atribuyó haber contribuido sensiblemente a la reducción de la tala ilegal general del país en cuestión. Los precios del merbau se triplicaron prácticamente de la noche a la mañana, lo que provocó que la industria de revestimiento para suelos de China, que mueve miles de millones de dólares, tuviera que usar otra especie.

Aunque estas repercusiones tan espectaculares rara vez se observan, cada caso y cada prueba ayudan a impulsar un cambio. En conjunto, las investigaciones y campañas de las ONG ya han tenido una repercusión importante en el nivel de la tala ilegal. En la década previa a 2009, en un estudio se llegó a la conclusión de que la tala ilegal mundial había disminuido en casi un 25 %. La vigilancia independiente y los casos que habían fundamentado distintas ONG se destacaron como factores importantes que habían contribuido en todos los países en los que se habían observado reducciones cuantificables[2].

El trabajo de investigación que realizan activistas y comunidades como el que se ha explorado en esta guía tiene mucho poder. Además de defender el sustento de las comunidades afectadas y proteger la flora y fauna silvestres, puede reducir la corrupción y los conflictos, aumentar los ingresos fiscales y mitigar el cambio climático.

Sin embargo, este poder conlleva riesgos importantes. La tala ilegal y su comercio asociado son un gran negocio y algunas de las personas implicadas son implacables a la hora de proteger sus intereses. En muchos países, se han dado casos de personas que investigaban y sacaban a la luz la tala ilegal y sufrieron por ello lesiones graves o fueron asesinadas en ataques de represalia. El riesgo que asumen los investigadores y las personas con las que están siempre debe tomarse en serio y nunca debe subestimarse. Es fundamental valorar e intentar mitigar estos riesgos. Y, en aquellos casos en los que los riesgos no puedan mitigarse adecuadamente, las investigaciones no deben realizarse.

[1] EIA/TELEPAK INDONESIA. The Last Frontier: Illegal Logging in Papua and China’s Massive Timber Theft, febrero de 2005. http://www.eia-international.org/wp-content/uploads/The-Last-Frontier.pdf (en inglés).

[2] LAWSON, S. y MACFAUL, L. Illegal Logging and Related Trade: Indicators of the Global Response. Chatham House, 2010. https://www.chathamhouse.org/sites/files/chathamhouse/public/Research/Energy%2C%20Environment%20and%20Development/0710pr_illegallogging.pdf (en inglés).