8. Transporte, procesamiento y comercialización

El espacio entre el punto de aprovechamiento y el punto de exportación puede ser simple o complejo. En algunos países, como en Laos, la madera se carga en camiones cerca del punto de aprovechamiento y se traslada directamente hasta los puestos fronterizos. En otros, la cadena de suministro puede tener muchas etapas más e involucrar a muchas personas y entidades. En Indonesia, por ejemplo, la madera talada en Papúa puede someterse a un procesamiento básico, trasladarse a la isla de Java, venderse a fabricantes de muebles a través de un intermediario y exportarse a través de un agente.

Investigar esta etapa de la cadena de suministro ofrece dos beneficios: por un lado, así puede identificarse el movimiento de madera desde un origen ilegal hasta el punto de exportación, desde donde puede seguirse hasta mercados conflictivos; por otro lado, pueden identificarse actividades ilegales que no están relacionadas con el aprovechamiento. El transporte, el procesamiento, la comercialización y la exportación de madera están sujetos a una serie de normas para garantizar que los productos se gravan adecuadamente y para fomentar la gestión forestal mediante mecanismos posteriores. La infracción de estas normas queda reflejada en la definición de «legalidad» tanto del EUTR como de la Ley Lacey. De hecho, los procesamientos fructíferos conforme a la Ley Lacey se han basado en actividades ilegales cometidas en esta etapa de la cadena de suministro. Incluso cuando la madera se ha aprovechado legalmente, pasa a ser ilegal si se infringen las reglas en una etapa posterior de la cadena de suministro.

Actividades ilegales durante el transporte, el procesamiento y la comercialización

Infracciones relacionadas con el transporte

Una vez aprovechada la madera, en la mayoría de los casos es obligatorio por ley marcar los troncos, generalmente usando martillos fabricados a tal efecto [véase el Recurso: marcas de troncos]. Normalmente esto se hace para permitir cierto grado de rastreabilidad hasta el origen desde otras etapas de la cadena de suministro. Algunos regímenes de aprovechamiento incluyen una comprobación posterior por parte de funcionarios gubernamentales, que elaboran documentos para atestiguar la legalidad de la madera aprovechada. Además, esto permite compararla con los inventarios forestales o planes de tala para garantizar que las empresas no están realizando un aprovechamiento excesivo.

Otra característica común es el uso de permisos de transporte de madera otorgados por las autoridades, que deben acompañar a la madera desde el punto de aprovechamiento. En Indonesia, por ejemplo, la madera de los bosques naturales debe ir acompañada de un certificado de la legalidad, que se adjunta a la lista de los troncos que se transportan. Este tipo de documentos se diseñan para evitar que se traslade madera ilegal, a la vez que permiten a los funcionarios conciliar el material en bruto que se usa en el procesamiento con una madera aprovechada legalmente específica. Los documentos oficiales de transporte de madera y las marcas es posible que solo sean obligatorios para los troncos pero, en algunos países, también se exigen para productos madereros de elaboración secundaria, como la madera aserrada.

A menudo, las marcas de los troncos y los documentos de transporte pueden relacionarse con una actividad ilegal. En muchos casos, los troncos no se marcan. En Camerún, Greenpeace ha documentado casos de troncos aprovechados ilegalmente pero que de todas formas se habían marcado [véase el Estudio de caso 4]. En Indonesia, JPIK ha identificado empresas que obtienen ilegalmente madera de bosques comunitarios y la trasladan a aserraderos sin documentos de transporte [véase el Estudio de caso 5].

El uso fraudulento de documentos de transporte se utiliza también para facilitar el aprovechamiento excesivo u otras infracciones de la legislación. En Perú se han duplicado y falsificado documentos de transporte para facilitar el blanqueo de madera aprovechada ilegalmente mediante concesiones donde existe un derecho de aprovechamiento «legítimo» [véase el Estudio de caso 6]. En la República del Congo el blanqueo se facilita de una forma similar, mediante la duplicación de los registros y de los números de los tocones. En Camerún, para blanquear madera ilegal se usan documentos de transporte fraudulentos relacionados con la silvicultura comunitaria. En algunos países, se imponen ciertas prohibiciones al traslado interno de ciertos productos o tipos de productos, como una prohibición de enviar troncos fuera de una provincia concreta.

Infracciones relacionadas con el procesamiento

Las instalaciones de procesamiento, lo que incluye los aserraderos río arriba y las fábricas río abajo, están sujetas a un régimen normativo distinto al que regula el origen de la madera que usan. Los aserraderos suelen necesitar permisos válidos de las autoridades forestales para operar y pueden tener que someterse a auditorías periódicas. La madera que se ha aprovechado o comercializado legalmente puede verse deslegitimada si se procesa en unas instalaciones que infringen la normativa en vigor.

Infracciones relacionadas con la prohibición de exportación 

En un esfuerzo por intentar contener la sobre explotación y fomentar las industrias de procesamiento nacionales, muchos países han impuesto prohibiciones o restricciones a la exportación de troncos sin procesar y, en algunos casos, también de la madera aserrada sin cepillar. Algunos, entre ellos Brasil e Indonesia, tienen una prohibición absoluta sobre las exportaciones de troncos en bruto. En otros países, el panorama es más complicado, lo que hace que sea más fácil burlar las restricciones.

En Laos, por ejemplo, hay una prohibición sobre la exportación de troncos, pero el Gobierno se reserva el derecho de eximir de ella a ciertos envíos. La realidad es que las exportaciones de troncos son la norma y falta claridad respecto a las decisiones que respaldan las exenciones o su fundamento jurídico. Las normas de la República del Congo limitan la proporción de madera aprovechada que puede exportar cada empresa maderera como troncos sin procesar, pero puede obtenerse una aprobación especial para aumentar este límite. En la práctica, la proporción de troncos exportados supera los límites estándar de forma rutinaria. En algunos países, como Mozambique, la prohibición de exportar troncos se limita a unas especies concretas (generalmente las de gran valor).

Pero es común que las empresas se salten estos controles de exportación, a menudo con la connivencia de funcionarios. La madera puede exportarse en contenedores de transporte con una declaración falsa. Los troncos pueden sacarse de contrabando en embarcaciones pequeñas y después traspasarse a otras más grandes en el mar o en países vecinos. Al llegar a los países de destino, puede declararse falsamente que los troncos ilegales proceden de otro lugar y aportarse toda una serie de documentos falsificados.

Evasión de impuestos

Las mismas prácticas que permiten que las empresas oculten el origen ilegal de la madera pueden emplearse también para reducir al mínimo la deuda fiscal. Los impuestos sobre el aprovechamiento pueden evadirse si se declaran volúmenes totales menores a los extraídos de un bosque o se falsifican las especies aprovechadas. Los aranceles y tarifas de exportación (ya sean generales o específicos de la madera) pueden evadirse por los mismos métodos. En un solo mes de 2012, por ejemplo, las autoridades de la República del Congo calcularon que 12 empresas habían dejado de declarar casi 4.500m3 de troncos, con un valor comercial de 2,5 millones de euros[1]. Incluso más común que la infradeclaración de volúmenes en el punto de exportación es la infradeclaración de los precios pagados y, además, es más difícil de detectar. Aún más difícil es identificar la manipulación de precios de transferencia, por la cual los precios cobrados y pagados por empresas relacionadas son más bajos que los valores reales. En 2008, por ejemplo, Greenpeace publicó unos documentos internos de una multinacional maderera con sede en Suiza que se habían filtrado. En ellos se indicaba una manipulación sistemática de los precios, desde principios de la década de 2000, relacionados con la exportación de troncos desde la República Democrática del Congo y la República del Congo. Greenpeace calculó que las actividades que se habían sacado a la luz podrían haber privado a los gobiernos de ambos países de casi 10 millones de dólares (US$) de ingresos[2].

Infracciones relacionadas con la CITES

La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés) de las Naciones Unidas impone controles al comercio internacional de ciertas especies. Aquellas especies que están en peligro de extinción si el comercio internacional sigue sin regularse pueden añadirse a uno de los tres apéndices de esta convención, que pone diversas restricciones a los envíos transfronterizos. La ventaja que supone la CITES para los países que no consiguen ejecutar su legislación nacional es que, al ser un acuerdo internacional, es aplicable en los países de destino o comercialización, no solo en el país de origen.

Por definición, la CITES regula las especies que cada vez son más raras y, consecuentemente, de más valor, por lo general. Esto incluye varias especies de Dalbergia, que se codician como valiosos palisandros, y la caoba americana. Para que se les permita exportar ciertos productos específicos de las especies incluidas en la CITES, las empresas deben primero obtener un permiso de la Autoridad Administrativa CITES del país de origen. Para las especies del Apéndice III exportadas de países distintos al país que las ha incluido, se necesita un Certificado de Origen CITES.

En todos los demás casos, se necesita un Permiso de Exportación CITES. Los permisos de exportación solo pueden otorgarse si la madera se ha obtenido legalmente y, en el caso del Apéndice II, si la exportación no será «perjudicial para la supervivencia de la especie»[3]. Esto añade otra capa de protección y supervisión de estas especies, pero se infringe con frecuencia.

La madera sujeta a controles de la CITES que carece de la documentación obligatoria puede transportarse de contrabando con una declaración falsa de que es de otra especie, declarando falsamente que es de una categoría de producto que no queda reflejada en los listados o enviando más cantidad de la que permite un permiso concreto. Incluso cuando los envíos cuentan con un permiso CITES, es frecuente que haya alguna ilegalidad. Los permisos pueden obtenerse de forma fraudulenta, otorgarse corruptamente o simplemente falsificarse. En los últimos años se han documentado casos de estas prácticas con madera incluida en los apéndices de la CITES en Perú y en la República Democrática del Congo [véase el Estudio de caso 6]. Los envíos con un permiso CITES válido están exentos del EUTR.

[1] http://rem.org.uk/documents/FM_REM_CAGDF_OIFLEG_Briefing_Note_3.pdf (en inglés).

[2] GREENPEACE INTERNATIONAL. Conning the Congo, julio de 2008. http://www.greenpeace.org/international/Global/international/planet-2/report/2008/7/conning-the-congo.pdf (en inglés).

[3] https://cites.org/esp/disc/how.php.